martes, 16 de febrero de 2016

Cuidado con los malos hábitos en la alimentación

Para darle la batalla a los malos hábitos de alimentación y el sedentarismo, es preciso mantener en la mente tres cosas importantes: *Tener una clara conciencia de los hábitos que es preciso modificar.
*Averiguar las razones por las cuales aparecieron esos hábitos.
*Plantearse de qué manera se van a modificar poco a poco los malos hábitos alimenticios y se va a instaurar el ejercicio físico. 

Recordemos que el equilibrio y la moderación son piezas claves cuando pensamos en una nutrición saludable. A continuación mencionaré 7 claves que nos pueden ayudar a adquirir buenos hábitos alimenticios; 1.Poco a poco. Introducir pequeños cambios en nuestro plan alimenticio y estilo de vida ayuda a mejorar la salud, así como a reducir el tamaño de nuestro vientre. Inicio del día con un desayuno nutritivo.
Tratar de dormir entre 7-8 horas cada noche. La fatiga nos puede llevar a comer en exceso.
Aprender a comer cuando se tiene hambre y parar cuando se esté satisfecho. 
Reducir el tamaño de las porciones en un 20-25%, y renunciar a una segunda porción.
     
Comer un pequeño refrigerio entre las comidas principales (frutas, bebidas sin azúcar, queso bajo en grasa)
Probar diversas formas de cocción: asar, hornear, cocer
Beber más agua pura y menos bebidas gaseosas o líquidos con azúcar.
Comer porciones más pequeñas de alimentos con demasiadas calorías y porciones más grandes de alimentos ricos en agua (ensaladas, verduras)
Realzar el sabor de las ensaladas con hierbas, limón, vinagre, mostaza.
Limitar las bebidas alcohólicas a 1 o 2 bebidas al día.
2.Tomar consciencia. Desde el momento en que escojas tus alimentos en la compra, procura Fijarte especialmente en el contenido de azúcar, sal, tipo y cantidad de grasas, conservantes, etc. 

Procura comprar vegetales y frutas frescos y variados y añade a tu dieta granos enteros, nueces, y pescados azules. Al preparar los alimentos fíjate bien en las cantidades de comida y las porciones que sirves. Siéntate a comer sin prisas, mastica bien, saborea los alimentos. 3.Hacer un plan específico. ¿Cómo piensas hacer esos cambios de manera concreta? ¿Cuáles piezas de fruta tendrás a mano para comer durante el día? ¿Cómo harás el ejercicio físico de cada día?, etc. “Decir” voy a mejorar mi estado físico, no basta. Hay que tenerlo en el papel y en la agenda. 4.Una pequeña meta de cambio por semana. Aquí aprovecha para adicionar una nueva receta, empezar a utilizar un nuevo ingrediente, un nuevo zumo, una manera distinta de preparar el pescado, etc. Estos pequeños cambios te harán encontrar más variedad, creatividad y placer a la hora de preparar y comer tus alimentos. 

5.No todo lo que brilla es oro. No confíes en las “píldoras mágicas” que sustituyen la dieta, los batidos que te derriten la grasa, “las pastillas naturales” que te bajan de peso en tres semana comiendo todo lo que te gusta o la fruta exótica que te aumenta el tamaño de los glúteos y te marca los abdominales. Piensa con responsabilidad y busca efectos secundarios, seguridad de los productos y sobre todo, estudios serios basados en la evidencia. 6.Realismo, paciencia y constancia tres pilares fundamentales. No te impongas retos exagerados. La idea es instaurar unos hábitos saludables; y esto requiere tiempo, pero no lo veas como una dieta para bajar unos kilos para el verano próximo. Se trata de aprender a comer y disfrutar de la comida sintiéndola como una fuente de salud y no como una pesadilla. 

7.El estrés hay que gestionarlo. Si las emociones y las presiones de la vida diaria te tienen agobiado, es muy importante que identifiques tu malestar y le des salida por una vía diferente a la sobreingesta de alimentos. Si estás con un cuadro franco de ansiedad; Emplea el ejercicio, la relajación, la meditación o la ayuda de un grupo de apoyo que te permita buscar respuestas y soluciones efectivas que impidan que retomes hábitos poco saludables de alimentación.

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